Después del tratamiento, tu vida no vuelve simplemente a ser la de antes

El tratamiento puede haber terminado.

Pero quizá tu cuerpo todavía está recuperándose.

Quizá sigues cansada, duermes peor, tienes dolor, notas cambios en tu cuerpo o todavía no has recuperado la confianza en él.

Y quizá también te preguntas qué hacer ahora.

Porque una cosa es terminar el tratamiento.

Y otra muy distinta es sentirte preparada para volver a vivir.

Esta también es una etapa que merece atención.

Volver a ti empieza aquí. Un primer paso para volver a ocuparte de ti después del tratamiento.

El tratamiento termina. Las consecuencias pueden continuar...

Durante el tratamiento hay un camino muy definido.

Consultas, pruebas, tratamientos, controles.

Sabes qué toca hacer y cuándo.

Después, ese camino cambia.

Pero tu cuerpo no siempre cambia al mismo ritmo.

Puedes seguir teniendo cansancio.

Alteraciones del sueño.

Dolor o molestias.

Cambios en tu composición corporal.

Dificultades para recuperar tu condición física.

Cambios en la alimentación o en la relación con tu cuerpo.

Y también pueden permanecer el miedo, la incertidumbre o la sensación de no volver a sentirte exactamente como antes.

Que el tratamiento haya terminado no significa que ya no necesites cuidarte.

...y quizás lo más difícil es que los demás ya piensan que estás bien

Durante el tratamiento, todo el mundo sabe que estás pasando por algo importante.

Después, poco a poco, el entorno cambia.

Pueden decirte:

«Ya ha pasado.»

«Ahora tienes que disfrutar.»

«Tienes que mirar hacia delante.»

Y probablemente lo dicen porque te quieren.

Pero quizá tú todavía no estás ahí.

Quizá necesitas hablar de lo que te pasa.

O simplemente tener un espacio en el que no tengas que demostrar que estás bien.

No tienes que sentirte de una determinada manera porque el tratamiento haya terminado.

Lo que estás viviendo merece ser escuchado.

También cambia el acompañamiento médico

Durante el tratamiento tenías un equipo pendiente de ti.

Había citas, pruebas, decisiones y un calendario.

Después, los controles continúan, pero el acompañamiento cambia.

Y pueden aparecer preguntas para las que ya no encuentras un espacio tan claro:

¿Cómo recupero mi energía?

¿Cómo vuelvo a confiar en mi cuerpo?

¿Qué hago con este miedo?

¿Cómo vuelvo a cuidarme?

¿Cómo vuelvo a sentirme yo?

No se trata de sustituir el seguimiento médico.

Se trata de atender también todo aquello que forma parte de tu vida cuando el tratamiento termina.

Puedes estar en diferentes puntos de esta etapa

No todas las mujeres viven lo mismo.

Y tampoco necesitan lo mismo.

Quizá acabas de terminar el tratamiento y todavía estás intentando entender qué te ocurre.

Quizá ha pasado tiempo y sigues sin recuperar la energía que tenías.

Quizá el miedo a que vuelva ocupa demasiado espacio.

Quizá quieres volver a cuidarte y no sabes por dónde empezar.

Quizá exteriormente todo parece haber vuelto a la normalidad, pero tú todavía no te sientes ahí.

O quizá estás empezando a preguntarte algo diferente:

¿Qué quiero hacer con mi vida ahora?

No hay un punto de partida correcto.

El tuyo es el que importa.

No tienes que seguir entre cuidarte y seguir adelante

A veces parece que primero tienes que solucionar todo lo que te pasa para poder volver a vivir.

Pero la recuperación no siempre funciona así.

Puedes estar cuidando tu cansancio y, al mismo tiempo, empezar a recuperar espacios para ti.

Puedes trabajar en tu alimentación mientras vuelves a descubrir qué te hace disfrutar.

Puedes atender el miedo mientras empiezas a tomar pequeñas decisiones sobre tu vida.

Puedes cuidar tu cuerpo mientras vuelves a preguntarte qué quieres hacer con tu tiempo.

Cuidarte también es una forma de avanzar.

Quizás ahora sea el momento de rehacerte

A lo largo de la vida vamos cambiando.

Las circunstancias, las decisiones, las responsabilidades, las decepciones y el cansancio van construyendo poco a poco nuestra manera de ver la vida y también la imagen que tenemos de nosotras mismas.

A veces vamos dejando atrás ilusiones.

Cosas que queríamos hacer.

Formas de disfrutar.

Incluso partes de nosotras que un día fueron importantes.

Y puede llegar un momento en el que te das cuenta de que llevas demasiado tiempo viviendo en automático.

Entonces ocurre algo como el cáncer.

Te obliga a parar.

A mirar tu vida de otra manera.

A preguntarte cosas que quizá antes no te preguntabas.

Has pasado por un cáncer.

Y ahora, mientras sigues cuidando las secuelas que ha dejado en ti, puede aparecer una pregunta diferente:

¿Cómo quiero vivir a partir de ahora?

No para volver a ser quien eras.

Sino para volver a encontrarte, rehacerte y construir una nueva versión de ti.

Una versión que se acerque más a la mujer que quieres ser hoy.

Volver a ti

Rehacerte no significa convertirte en otra persona.
Significa volver a escucharte.
Recordar qué te ilusiona.
Descubrir qué quieres conservar.
Dejar atrás aquello que ya no quieres.
Volver a disfrutar.
Elegir con más conciencia.
Hacer espacio para ti.
Y empezar a construir, poco a poco, una vida que se parezca a la que quieres vivir.
Después de todo lo que has vivido, también puedes decidir qué quieres hacer con la vida que tienes por delante.
Con alegría.
Con conciencia.
Con libertad.
Volver a ti no es volver atrás.
Es volver a encontrarte.

No debes hacerlo todo a la vez

Quizá ahora mismo solo necesitas recuperar energía.

O dormir mejor.

O volver a moverte.

O entender qué está pasando emocionalmente.

O simplemente empezar a escucharte.

No necesitas resolver toda tu vida.

Puedes empezar por una cosa.

Por aquello que hoy necesita más atención.

Y desde ahí, empezar a construir tu bienestar, paso a paso.

Puedes trabajar esta etapa acompañada

Recuperarte después del cáncer no consiste en seguir una lista de cosas que deberías hacer.

Empieza por comprender cómo estás hoy, qué está necesitando tu cuerpo, qué te está ocurriendo emocionalmente y qué lugar ocupa todo esto en tu vida.

A partir de ahí, puedes empezar a trabajar aquello que más necesitas: recuperar energía, volver a confiar en tu cuerpo, cuidar tu alimentación, recuperar hábitos que te hagan bien, aprender a gestionar el miedo o volver a hacer espacio para ti y para lo que quieres vivir.

No tienes que hacerlo todo a la vez. Podemos empezar por lo que hoy necesita más atención y avanzar desde ahí, con pequeños pasos y acompañamiento.

Para eso he creado Equilibrio después del cáncer, un proceso de acompañamiento de cuatro semanas pensado para mujeres que han terminado el tratamiento y quieren volver a sentirse bien, desde la realidad de la mujer que son hoy.

No se trata de volver a ser quien eras antes. Se trata de empezar a construir cómo quieres vivir ahora.

Empieza por comprender dónde estás

He preparado para ti un recorrido gratuito de tres vídeos y un ejercicio después de cada uno.

Un espacio para parar, escucharte y empezar a descubrir qué necesitas en este momento.

Sin tener que saber todavía qué quieres cambiar.

Sin tener que tener todas las respuestas.

Solo necesitas empezar desde donde estás.

Volver a ti empieza aquí. Un primer paso para volver a ocuparte de ti después del tratamiento.

Tu vida no tiene que volver a ser la de antes

Has vivido algo que te ha cambiado.

Es posible que todavía haya cosas que necesiten cuidado.

Y también es posible que este sea un momento para preguntarte qué quieres recuperar, qué quieres dejar atrás y qué quieres construir.

No tienes que saberlo todo hoy.

Puedes empezar desde donde estás.

Si todavía quieres escucharte y comprender dónde estás:

Volver a ti empieza aquí. Un primer paso para volver a ocuparte de ti después del tratamiento.

Si sientes que quieres trabajar esta etapa acompañada: