CUANDO EL MIEDO CONDICIONA

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CUANDO EL MIEDO CONDICIONA

Alguna vez te has preguntado ¿qué es el miedo?.

El miedo es una sensación, una emoción que tenemos en nuestro interior y que condiciona, absolutamente, todas las decisiones de nuestra vida.

Fíjate. Seguramente, este miedo se ha creado en nuestro interior cuando éramos muy pequeños, cuando éramos niños. Te hablo de padres, abuelos… aquella figura que hacía de referente para nosotros y que nos transmitió emociones sobre algo en concreto en la que tuvo una mala experiencia o que también le transmitieron sus predecesores.

El miedo es un catalizador de experiencias. Nuestra mente dice que tienes miedo cuando reconoce algo que previamente ha ocasionado algún resultado negativo para alguien, normalmente nuestros padres o una mala experiencia personal. El miedo provoca una emoción, negativa sobre algo, que nos protege impidiéndonos realizarlo.

El miedo es la conexión de nuestra mente con nuestras acciones. Es ese vínculo que interviene en nuestro día a día hasta el punto de ser el responsable de todas las decisiones que tomamos o dejamos de tomar.

¿Te has planteado alguna vez, las cosas que decides por miedo a que pase algo concreto? O cuántas veces el miedo te paraliza y no te permite actuar ante algo que deseas, no vaya a ser que… Recuerdas la de veces que hubieras hecho algo y no lo has hecho por miedo a…

Y lo peor de todo, la de cosas que hacemos o dejamos de hacer con tal de no sentir miedo.

En el momento que vamos a hacer algo que tiene una repercusión en nuestra vida importante, un cambio de trabajo, una relación de pareja, poner en marcha una empresa…, algo que de verdad cambie nuestra vida, la mente sale a protegernos de posibles resultados negativos que pueda tener.

En ese momento, envía al miedo a decirnos cosas como éstas: “Cuidado, que siendo autónomo pierdes seguridad”, “Ten cuidado que esa chica no es muy adecuada para ti”, “Ojo, que si vas tan rápido puedes tener un accidente”… o similares.

Seguro que recuerdas situaciones en las que el miedo te ha hablado…. y luego has tomado una decisión.

En cambio, recuerdo que cuando mis hijas eran pequeñas, empezaban a andar, no tenían miedo de nada y éramos nosotros (sus padres) las que las protegíamos de situaciones peligrosas. Recuerdo cuando “literalmente” se tiraban hacia nosotros, estuvieran donde estuvieran y cuándo las cogías al vuelo, reían no sabes cuánto.

El objetivo del miedo es protegernos y la mente lo sabe muy bien.

Si una de mis hijas se hubiera tirado desde la mesa y no la hubiéramos cogido al vuelo, recordaría toda la vida (aprendizaje) que si se tira de un sitio alto se haría daño y nunca más se subiría por miedo a caer.

En cambio, si la otra se tirara y la cogiéramos, sólo sabría que tirándose de un sitio alto se haría daño porque nosotros se lo hubiéramos dicho o porque lo hubiera visto en su hermana (transmisión del miedo).

En ambos casos, el miedo se transmite y se inculca en generaciones futuras.

Como ves, el miedo es una emoción, que puede ser recurrente y que se crea en nuestro interior por motivos varios. La mayoría de los miedos se crean en nuestra infancia y nos los han transmitido personas que han vivido otra época, con otros recursos, con otras necesidades y con otras capacidades.

Esa ilusión, que se hace realidad provocando emociones negativas, condiciona nuestra vida y nuestro crecimiento personal.

Para evolucionar, abraza tus miedos.

Se han creado en tu mente a través de influencias externas y , en algunos casos, creencias limitantes que boicotean tu capacidad de decisión. Ellos te proporcionarán la información necesaria para saltar los obstáculos que te encuentres en el camino

Valora, sopesa y decide.

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